jueves, 25 de octubre de 2012

El gamonal "exitoso y triunfador".



Semanas atrás miraba el debate entre Mitt Romney Y Barack Obama. Entonces el candidato republicano durante uno de los espacios señaló que si llega a ser presidente bajará los impuestos, y de inmediato empezó a cuestionar la propuesta de Obama de subir los impuestos a los sectores sociales y económicos más acaudalados de aquel país norteño; enseguida mencionó las supuestas quejas de algún amigo que le habría dicho que le parecía injusto que el gobierno, en la forma de Obama, castigase a las personas solo por ser “exitosas y triunfadoras”.

No es la primera vez que escucho a los representantes del conservadurismo mercantilista jactarse de ser “exitosos y triunfadores” y de paso quejarse por tener que pagar impuestos. De hecho los hay en todos lados, en todos los países, no por nada el conservadurismo es una tendencia mundial. El Ecuador no podía ser la excepción. Alguna vez le escuché a una arpía emperifollada vociferar que la culpa de las quiebras bancarias, se debían, no a los fraudes y estafas de los “honestos” banqueros, sino, a la interferencia del Estado en los negocios privados de la banca. “A  los pobres no hay que darles pescando, sino, hay que enseñarles a pescar”, es un estribillo muy repetido en el ámbito social oligarca, claro, se abstienen de decir que a pura legislación tramposa o incluso con brutal violencia se apropiaron de los peces, la caña, los mares o lagunas, y hasta del derecho a pescar. Recuerdo una entrevista en un canal conservador ecuatoriano, el invitado era un banquero, en aquella entrevista que no era tal, pues más parecía una tertulia planificada, en la que cada quien seguía un guión preestablecido; el banquero cuestionaba la posibilidad de que los sectores sociales pobres e indigentes no paguen impuesto a la renta; señalando muy suelto de huesos que “todos debíamos pagar impuestos”, desde el oligarca más prepotente e inmundamente rico hasta el más humilde de los ecuatorianos, porque, según aquel desfachatado banquero, pagar impuestos le daba al individuo, la categoría de “ciudadano” con todas los privilegios que aquello implicaba; es decir, un hombre o mujer que no pagaba impuestos porque no tenía ni un centavo, no era un ciudadano, sino, simplemente, un paria sin derechos, sin voz, ni voto. Según el banquero, “exitoso y triunfador”, el valor de las personas se medía por el dinero, ni siquiera por la cantidad de dinero que pagaban por concepto de impuestos, sino, por la disponibilidad del dinero. “No importa que los pobres paguen 1 centavo”, decía, “lo que importa es que paguen”, y añadía “que se sientan parte del Estado, de la sociedad y que contribuyan con esos entes”. Obviamente aquel banquero desconocía que todos los ecuatorianos directa o indirectamente pagamos impuestos directos e indirectos, incluso los pobres; de hecho la pobreza, la ignorancia y la insalubridad son infames impuestos que las mafias oligarcas imponen a los que menos tienen, que, irónicamente son las mayorías. 

Personalmente creo que la especulación codiciosa es uno de los negocio más oprobiosos que existen; adquirir los recursos de otros aprovechándose de su necesidad de vender para revenderlos a precios infamantes, apropiarse del trabajo esforzado de otros, y sacar pingües ganancias gracias a un monopolio o al tratamiento preferencial y mafioso que se recibe de una burocracia dorada corrupta es simplemente inmoral, aunque sea asquerosamente legal. Por lo mismo que venga un tipo amoral, pero, “exitoso y triunfador”, que conoce mucho sobre lo que es la “especulación financiera” a pretender darnos cátedra de moral, o a decirnos que debemos o no debemos hacer, es simplemente inaceptable.

Francamente, resulta el colmo, escuchar a aquellos que han conseguido un nivel de vida opulento gracias a su carencia absoluta de escrúpulos y a un sistema corrupto, monopólico, injusto, brutal, codicioso, quejarse porque supuestamente se los castiga con los impuestos por ser: “triunfadores y exitosos”. ¿Acaso estos personajes “célebres y famosos” no se dan cuenta que los impuestos son el derecho de piso que el sistema espurio les cobra precisamente por permitirles hacerlo que les viene en gana? ¿Acaso no se dan cuenta que es precisamente ese sistema inmoral, brutal, terrorista, y monopólico el que permite que pueden vivir en la extrema opulencia, emulando a los reyezuelos totalitarios de la antigüedad? De verás que hay que ser supinamente sinvergüenzas para quejarse de un sistema gracias al cual gente muy  pero muy común y corriente, mas extremadamente taimada y tramposa, pueden llevar, calidades de vida, extremadamente holgadas, mientras se quejan de esos “fracasados y vencidos”, sin cuya expoliación, esclavitud y explotación sería imposible mantener sus estilos de vida “exitosos y triunfadores”. ¡Qué poca madre!

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