lunes, 15 de octubre de 2012
De foros, insultos, censura y Rafael Correa.
Debo confesar que no reviso los comentarios de las personas que acceden a mis videos a la comunidad Youtube, y si en alguna ocasión llego a enterarme de alguno, es fundamentalmente obra del azar, o más bien como efecto colateral de un hecho determinado. Pero, ¿por qué no los reviso? Bueno, lo voy a explicar lo más rápidamente posible. Hace aproximadamente 6 o 7 años, básicamente por curiosidad empecé a navegar por el Internet. Casi enseguida me di cuenta que mis plegarias habían sido contestadas. Finalmente tenía acceso a una corriente de información variada, constante, interesante, polémica y entretenida. La censura oficial impuesta por las mafias tiránicas, los medios de comunicación conservadores, seudo democráticos, socialistas o comunistas, y en general, las arpías del totalitarismo, habían sucumbido ante la Libertad que ofrecía la Red Virtual. Sin embargo, pronto me di cuenta que, en Internet, no todo era un paraíso de Libertad, Justicia y Verdad; de hecho, ahora que lo pienso, es bastante obvio, pues, detrás del contenido impreso o grabado en la Red, se encuentran simples seres humanos, y por lo mismo, conjuntamente con lo bueno, sabio y agradable, viene por añadidura lo malo, estúpido, violento, y grosero, no por nada dice el adagio: “de todo hay en la viña del Señor”.
Mientras vagabundeaba por aquí y allá me encontré con los famosos foros de opinión política. ¡Ah inocente de mí!, pensar que por algún tiempo creí que podría confiar en aquellos mercadillos, las utopías que se habían manifestado en algún día de apasionadas reflexiones. Qué equivocado estaba, había omitido una vez más la repugnante y nociva condición humana del bravucón contumaz y la miseria del socarrón inmoral. Durante alrededor de 4 años deambulé predicando mi credo ideológico en verdaderos lupanares de odio, estupidez y malicia; imaginando ingenuamente que estaba contribuyendo para cambiar este mundo de porquería, hasta que finalmente, intoxicado con tanto miasma degenerado, grité: ¡basta, no más! Desde ese entonces, no volví a intervenir en ningún foro de opinión política. Considerando la experiencia vivida y las evidencias incuestionables puedo decir, sin ninguna duda que los foros de opinión política sean conservadores, socialistas, fascistas, comunistas, nacionalsocialistas, anarquistas o seudo liberales son basura, y la gran mayoría de comentarios que se expelen en los susodichos son simplemente mierda.
La verdad es que los foros de política en Internet, ¡todos!, encubren, detrás de una careta de falsa moralidad, intereses canijos, brutales y sórdidos. Afortunadamente, pronto comprendí que, lo mismo que es aplicable a la sociedad real puede ser aplicable a la sociedad virtual. La respuesta a mi necesidad de expresar mis opiniones libremente, alejado de los pantanales vergonzosos y amorales de toda forma de patrioterismo demencial, racismo enfermizo o mercantilismo totalitario, lo encontré en el blog. Sí, el blog, en su forma natural y primitiva. Desde entonces, primero a través de un seudónimo y luego con mi identidad original, he dicho y escrito, lo que he pensado en la privacidad de mi mente.
Mas, hace dos años un tanto decepcionado y ciertamente asqueado de las estupideces que se registraban en los burdeles sofistas de ofertas insulsas, decidí negarme la posibilidad de seguir expresando mis pensamientos en la Red; sin embargo, meses atrás, mayo o junio, me parece, ansioso de decirle al mundo lo que pienso de sus contradicciones y ambigüedades, decidí volver nuevamente a las cavernas individuales del apreciado blog, solo que esta vez, incursionaría adicionalmente en la opción del video. Para cumplir aquel propósito escogí Youtube. Desde ese entonces, he subido alrededor de 35 videos en los que he dejado clara constancia de lo que pienso de este mundo en sus diferentes formas. Consciente que varios de mis videos generarían la respuesta respetuosa de alguna persona, pero también, las groserías de algún energúmeno, decidí abstenerme de revisar las opiniones dejadas en la opción “comentarios”. Pero, ¿por qué no eliminé, si existía esa alternativa? Fundamentalmente porque respeto la libertad de expresión, y considero que, negarle a una persona honesta la posibilidad de expresarse sobre un tema, creencia o percepción es simplemente un acto de vil censura. La certeza de rechazar las verborreas grotescas de un cretino malintencionado no puede poner en riesgo la libertad de expresión de una persona respetable; Yo no estoy dispuesto a hacerlo; no en mi cuenta. Podría, instalar un filtro, para luego revisar cada comentario, pero esa política iría contra mi máxima de ignorar las bascosidades de los estultos, además ese manejo la usan los medios corporativos esclavos y dependientes del poder económico; por lo mismo, en mi canal prefiero dejar que las personas se expresen y se muestren, tal como son.
Como mencioné inicialmente, años atrás deambulé eventualmente por varios foros de opinión, entre ésos, curiosamente el foro del diario conservador “El Comercio”; no por mucho tiempo; ¿la razón?, en más de una oportunidad se censuraron mis comentarios; cuando aquello sucedió, opté por no volver a comprar ese periódico, y cada vez que ese diario abusivamente enviaba publicidad y propaganda a mi correo bloqueaba dichas direcciones o simplemente los mandaba a la sección “spam”. Y es que mientras perdía el tiempo, intentando cambiar el mundo desde Internet, me sucedieron cosas interesantes e importantes, por ejemplo: conocí mucho más de la condición humana; aprendí que socialistas o comunistas y conservadores o fascistas son básicamente lo mismo, les importa un soberano cacahuate la verdad y la justicia, aunque les encanta igualmente el poder totalitario, y los vicios que de ese monstruo infame se consiguen; además, constaté a través de evidencia incuestionable que los medios de comunicación corporativos que se dicen “libres e independientes” en realidad son dependientes y esclavos de siniestros y codiciosos poderes totalitarios.
En aquellas circunstancias, se dio un hecho pintoresco y jocoso, llegué a un foro conservador vinculado con cierto canal de televisión que se ha declarado expreso opositor del Gobierno del presidente ecuatoriano Rafael Correa. Interesantemente, en dicho medio se daba un fenómeno sectario, común en los foros conservadores anti-correanos, cuando ingresaba un comentario que criticaba los disparates de Correa, el comentario no solo que aparecía inmediatamente, sino que se mantenía férreamente pegado a las virtuales páginas grises, pero cuando censuraba la corrupción de la partidocracia conservadora tradicional, o planteaba la necesidad de enfrentar a Correa, dejando de lado odiosas pasiones y más bien recurriendo a la contundencia de la verdad, mis comentarios, o incitaban el odio curuchupa, a través de injurias maliciosas como “correísta has de ser”, o, eran borrados rápidamente por los dueños del negocio. Transcurridos algunos días, los propietarios del foro, posiblemente hicieron un análisis “costo-ganancia”, y decidieron que mi presencia no era conveniente en aquel medio, lo que devino en la cancelación de mi cuenta; con lo cual, aquellos falsos librepensadores, pretendiendo hacerme un mal, terminaron librándome de aquel muladar obsceno. En otras palabras, fui censurado por, ora pedir cordura al momento de emitir una crítica, intentando hacer entender a esa bola ignominiosa de curuchupas que su odio resultaba contraproducente, pues la gente terminaba repudiando sus insultos; ora por decir que la vieja y corrupta partidocracia era exactamente igual a la nueva partidocracia; es decir que los decrépitos y monopólicos partidos políticos que le hacen oposición a Correa cometieron iguales o peores actos de violencia y corrupción en el pasado; parece que les ardió, y mucho, considerando su reacción vengativa. ¡Ah!, por supuesto que ese mismo fenómeno sectario se da en aquellos foros donde está permitido únicamente adular o alcahuetear a caciques socialistas como Fidel Castro, Hugo Chávez e incluso a Rafael Correa, a pesar de su notorio fascismo, lo cual demuestra una vez lo que vale un foro politicastro.
Pues bien, resulta que hace un par de semanas, mientras copiaba el código de uno de mis videos en Youtube para pegarlo en mi blog, accidentalmente, mis ojos se posaron en la sección comentarios. Pues sí, ahí estaban, como un pedazo de basura maloliente en una vereda, las expresiones abyectas de un desquiciado mental. El saco de bilis en lugar de comentar el video, y expresar las razones por las cuales no estaba de acuerdo con éste, despotricaba groserías contra el titular del canal. A vuelo de aguilucho, revisé los expresiones de los videos más comentados y noté que las groserías se daban principalmente, si no es únicamente, en los videos en los que comentaba las locuacidades folclóricas y las aberraciones del presidente Correa; una constante desagradable y patética que, sin embargo, sirve como prueba incuestionable respecto de la calaña moral, quizá no de todos, aunque sí de un gran contingente de acólitos incondicionales del líder del socialismo bolivariano, capítulo Ecuador.
Luego de revisar las torpezas vulgares de un par de palurdos que se escondían detrás de las trochas inmundas que les ofrecían sus estrambóticos sobrenombres, decidí soslayar las nerviosas y descarnadas quejas de los serviles de Correa. Pero, y aquí viene la razón del comentario, días después, sábado, 6 de octubre del 2012, me parece, a eso del mediodía, buscando alguna cosa decente que ver en televisión, me encontré con el show artístico del camarada presidente. Y entonces, ¡bingo!, el fascista, se mandó unas cuantas “perlas”, que hasta cierto punto me obligaron a redactar este comentario. Pero qué sucedió; aquí un resumen sucinto: Correa se queja de los insultos que recibe en un foro de propiedad del diario conservador “El Comercio”. Dice no importarle los insultos pero, anuncia que tales ultrajes, podrían a afectar a funcionarios públicos y de paso dañar la mente de los niños ecuatorianos, por lo que su secretario de Comunicación, ni corto ni perezoso ha enviado una misiva al diario conservador en el que señala: “la Secretaria Nacional de Comunicación……se reserva el derecho de solicitar la información de las personas cuyos comentarios puedan ser difamatorios….. y que puedan configurarse en algún delito…..para lo cual será la justicia la que determine la responsabilidad de la persona y de ser el caso el resarcimiento económico por los daños y perjuicios ocasionados”.
A nadie en su sano juicio le debe gustar que lo injurien, claro que no. De hecho me parece que el injuriador debe responder por sus injurias, pero las sanciones deben ser proporcionales a la seriedad del delito, y sinceramente, me parece que la injuria de un pelmazo sea quien sea, no reviste extrema gravedad. La reacción de Correa me parece exagerada, sobre todo cuando se escuda detrás de la supuesta defensa de los niños. Los comentarios calumniosos de los que se queja Correa son nada en comparación con la violencia que los niños ecuatorianos reciben diariamente de múltiples maneras. El que se excluyan los comentarios agresivos en contra de Correa, o de los sátrapas de su gobierno no van a cambiar en nada las influencias perniciosas que reciben los niños y adolescentes sobre todo de esos adultos inmorales que se jactan de ser virtuosos pero que en la práctica no pasan de ser unos viejos corrompidos y desgraciados. Paradójicamente, ante el reclamo de Correa, diario “El Comercio” responde abruptamente eliminando la opción “comentarios”, lo cual me parece una vileza; sin duda una reacción nefanda del diario conservador; pues, en lugar de defender las opiniones de quienes comentan en ese medio, o de llamar a la madurez a quienes optaron por el insulto venial, dan de baja el foro y terminan censurando a todos quienes usaban ese medio para expresarse. Francamente me parece un disparate sin nombre, más todavía, viniendo de quienes dicen defender la libertad de expresión y oponerse a la censura.
En algún comentario anterior, Yo, dejaba en claro que no iba a tomar partido en el pleito bochornoso que se lleva a cabo entre la prensa corporativa conservadora y Rafael Correa; en mi opinión ese espectáculo desnuda las reales y verdaderas condiciones de comadres y compadres, al tiempo que demuestra el ningún respeto que ambos bandos tienen por el pueblo ecuatoriano. Aunque, debo señalar que algo de positivo hay en el enfrentamiento: los ecuatorianos, gracias al pleito podemos contar con evidencias veraces que demuestran la condición paupérrima de la opinión pública tradicional u oficial; quizá y solo quizá, aquello, justifique la presencia de un personaje como Correa en la presidencia, después de todo, qué otro presidente se ha atrevido a confrontar con relativo éxito a la todopoderosa prensa conservadora dizque libre e independiente.
Ahora bien, por qué Correa se queja y amenaza por los insultos recibidos, pero se calla o mira para otro lado cuando sus angelitos insultan e injurian, incluso, a quienes lo critican con razones válidas, es decir, a los pocos ecuatorianos decentes e inteligentes que reprenden racionalmente las evidentes inmoralidades del Gobierno de la Involución Ciudadana. ¿Acaso la reputación de Correa y sus sátrapas valen más que la reputación de un civil ecuatoriano? Seguramente para Correa y sus sátrapas, así debe ser; basta constatar el impulso y protección que le ha dado al corporativismo burocrático estatal.
Como mencionaba en párrafos anteriores, unos cuantos esperpentos, que se declaran “seguidores de Correa” han manchado la sección comentarios de algunos de los videos que he subido a Youtube, con insultos contra el creador de esos videos. El único motivo que les he dado es expresar mi opinión y decir lo que pienso amparado en percepciones veraces de la realidad. El mensaje es claro, la consigna belicosa es patente, si Correa es criticado, hay que decirle de todo, a ese hereje que se atrevió a cuestionar al temible caudillo fascista. No importa que diga la verdad, ¡sobre todo si dice la verdad!, especialmente cuando sus comentarios están fundados en la verdad. Me gustaría saber la opinión de Correa en este caso particular. Conociéndolo, seguramente lo reprobaría de boca para afuera, en tanto lo festeja en sus adentros. Si hay delitos de odio en las injurias que recibe Correa también los hay en las injurias y menosprecios que sus progres angelitos escurren por aquí o allá. Será que las ofensas emitidas por los progres bolivarianos son simples “travesuras infantiles”, ya saben, es que “los guambras son vivísimos” y no se puede reclamarles porque se podría acomplejarlos y de esa manera poner en riesgo el futuro de la patria, aunque, la edad de algunos de esos bribones posiblemente supera los 50 años.
Ciertamente que las groserías fecales de aquellos insolentes carecen de importancia, más todavía cuando están firmados con apodos; sin embargo, siguen siendo groserías, y por lo tanto no son tolerables. Pero, ¿es justo que una persona que expresó una opinión o expresión fundamentalista o irracional, enfatizo una “opinión o expresión”, sea privada de la libertad por 3 años o más, y adicionalmente se le exija una indemnización multimillonaria? En mi opinión ese infame castigo, ese sí, es un acto de odio. Meterle presa a una persona, quitarle su patrimonio y fastidiarle a su familia, por una necia expresión, ese sí es un delito de odio y maldad. Sin duda un acto cobarde, supinamente estúpido y malvado. “¡Ah pero es legal!”, dirán los politicastros y demagogos. Podrá ser legal, pero es ruin.
Sí, efectivamente, los foros de opinión en internet son basura de lo peor, de hecho un foro de pornografía tiene infinitamente más integridad que un foro socialista, fascista, seudo liberal o mentirosamente democrático. ¡No es novedad! Pero, si no es algo nuevo, entonces, ¿por qué Correa se rasga las vestiduras y se escandaliza por algo que es común en todos los foros?, incluso aquellos creados exclusivamente para adular y alcahuetear el socialismo bolivariano. Pero, hay más, si Correa señala que le tienen sin cuidado los “aprecios” de sus enemigos políticos, entonces, ¿por qué amenaza, con la ignominiosa carta de su secretario de comunicación, con meter presos y demandar por millones de dólares a sus exagerados críticos?; ¡millones de dólares de indemnización y cárcel!, eso prometen Correa y sus sátrapas, a quienes, por los motivos que sean, equivocados o no, expresen opiniones que no le gusten a vuecelencia de Carondelet. Si eso no es fascismo, entonces qué será: ¿amor al prójimo?
Al final de su exposición sobre los insultos de los comentaristas de la página virtual de diario “El Comercio”; Correa, anuncia lo siguiente: “esta gente cree que tiene patente de corso para insultar, hablar porquerías….basta, no lo permitiremos, y si esto es atentado a la libertad de expresión, maravilloso en febrero 17 son las nuevas elecciones presidenciales, que los candidatos expresen si van a permitir esta clase de cosas, si yo soy candidato, muy claramente, no permitiremos esta clase de bascosidades, esta bazofia llamada prensa.”
En más de una oportunidad he dicho que: es preferible soslayar los excesos banales del libertinaje verbal antes que censurar o regular la libertad de expresión. No, no creo que un cretino, sea quien sea, deba tener la patente de corso para insultar con absoluta impunidad, pero, definitivamente creo que la virtuosa Libertad no debe ser regulada o reglamentada, salvo para garantizarla. Correa señala expresamente que si gana las elecciones de Febrero del 2013 se viene la regulación para internet. Esa declaración, corrobora la condición fascista de Correa. Con la excusa de combatir los “excesos verbales” que lo afectan pretende regular la libertad de expresión en Internet; regular, según el diccionario significa: Pactado y conforme a regla. Uniforme. Ajustado, medido, arreglado en las acciones y modo de vivir, es decir limitado. De tamaño o condición media o inferior a ella. Se dice de las personas que viven bajo una regla o instituto religioso, y de lo que pertenece a su estado. Disciplinar. Uniformar. Reglamentar. Legalizar. Normalizar. Con el cuento de atacar lo malo, se pretende reprimir y limitar lo bueno.
Ciertamente he disfrutado de la libertad que el internet me ha ofrecido; gracias al internet he conocido lo que es la libertad de expresión, por lo mismo jamás votaría por alguien que se jacta de que reglamentará y por ende limitará lo primitivo y lo natural. Existen varias razones por las cuales no votaría por Correa, entre las principales, sino la principal, está su intento por encarcelar la libertad de expresión que ofrece el internet. Definitivamente los demás candidatos a la presidencia deben manifestarse sobre este tema tan importante, infinitamente más trascendente que la “Ley de medios” que regulará a los negocios de la comunicación. Solamente voy a añadir lo siguiente: la Libertad de expresión es un derecho universal y por lo tanto no es negociable.
domingo, 7 de octubre de 2012
Similitudes entre correísmo ecuatoriano y kirchnerismo argentino.
No es
novedad que el Coronel Hugo Chávez se constituyó en un referente de varios
caciques latinoamericanos, entre estos, sin duda, Rafael Correa, basta recordar,
como, imitando a Chávez, consiguió, imponer la Constitución de Montecristi, redactada
a su gusto y antojo. Pues sí, a pesar de que Chávez intenta conducir a
Venezuela al Socialismo, a diferencia de Rafael Correa que ha consolidado un
sistema fascista en el Ecuador, existen algunas similitudes entre los gobiernos
de Chávez y Correa, aunque no tantas como las que el Gobierno de Correa tuvo y
tiene con los gobiernos peronistas, ora de Néstor Kirchner, ora de Cristina Fernández
de Kirchner. Pero, analicemos algunas similitudes entre los Gobiernos fascistas
de los Kirchner y la administración del “socialista bolivariano” Rafael Correa.
En primer
lugar tanto Kirchnerismo argentino como Correísmo ecuatoriano son dos
tendencias políticas fascistas. El Kirchnerismo se ha autodefinido como Peronista,
que es una corriente fundamentalmente fascista, recordemos si no el
corporativismo estatal y dirección de la economía a través de planificación
centralizada de los gobiernos de Perón, además no hay que olvidar las simpatías
que Juan Domingo Perón tenía con la causa del nacionalsocialismo de Adolfo
Hitler, y como recibió la protección y apoyo del fascista español Francisco
Franco; ahora bien, el Socialismo bolivariano versión Ecuador, liderada por
Rafael Correa muestra rasgos fascistas evidentes como: fortalecimiento de la
burocracia pública, discurso nacionalista, incremento de gasto público para
fomentar consumo, culto a la personalidad del todopoderoso caudillo, promoción
de derechos de asociaciones o gremios en contraste con la reducción de
garantías individuales, etc. Es decir, son dos gobiernos claramente fascistas.
Otra similitud pasa por el lenguaje agresivo e irresponsable que el cacique fascista usa para enardecer los ánimos de los grupos sociales que lo apoyan y encubren. Por ejemplo, hace unos años, se dieron en la universidad donde Rafael Correa cursó sus estudios superiores, la “Católica Santiago de Guayaquil”, ciertos incidentes bochornosos y patéticos. Mientras Correa se encontraba con sus simpatizantes en un salón de reuniones, en las afueras, un grupo de estudiantes “anticorreanos”, protestaba por su presencia y le decía de todo, ante este hecho Correa, dirigió una suerte de sugerencia en extremo polémica, muy similar a una insinuación belicosa que Néstor Kirchner hiciera a sus gregarios durante algún mitin peronista. Chequeemos.
Otra similitud pasa por el lenguaje agresivo e irresponsable que el cacique fascista usa para enardecer los ánimos de los grupos sociales que lo apoyan y encubren. Por ejemplo, hace unos años, se dieron en la universidad donde Rafael Correa cursó sus estudios superiores, la “Católica Santiago de Guayaquil”, ciertos incidentes bochornosos y patéticos. Mientras Correa se encontraba con sus simpatizantes en un salón de reuniones, en las afueras, un grupo de estudiantes “anticorreanos”, protestaba por su presencia y le decía de todo, ante este hecho Correa, dirigió una suerte de sugerencia en extremo polémica, muy similar a una insinuación belicosa que Néstor Kirchner hiciera a sus gregarios durante algún mitin peronista. Chequeemos.
Incluso la furibunda defensa que Rafael Correa
hace cada vez que puede de la minería a gran escala, así como la demonización que
vocifera en contra de quienes se oponen a esa industria contaminante y monopólica
guardan mucha analogía con la defensa irrestricta de Cristina Kirchner a favor
de las transnacionales mineras que actualmente operan en la Argentina
Kirchneriana, declaraciones en las que tampoco faltan las descalificaciones que
reciben los argentinos que protestan por los abusos codiciosos, belicosos y
contaminantes de las corporaciones mineras.
No cabe duda
que no se trata de una mera coincidencia. Daría la impresión que la espada del
mantuano Bolívar habría llegado incluso a tocar las tierras australes
argentinas, desmitificando el tan promocionado “ultranacionalismo argentino”;
pero no es así, solo se trata de, ora folclorismo, ora estratagemas propias de
políticos profesionales. Sin embargo, me atrevo a plantear la hipótesis de que
Bolívar y San Martín eran, respecto de sus intereses y prioridades, dos
personas diferentes; pues, resulta patente que la figura de San Martín no ha
sido mitificada interesadamente, como en el caso de Bolívar. Si consideramos como
ciertas las opiniones que Karl Marx tenía de Simón Bolívar, podríamos concluir
que, si pudiésemos preguntarle a Bolívar su opinión sobre el socialismo
bolivariano estilo Correa y el fascismo estilo Néstor o Cristina Kirchner,
éste, sin duda que los bendeciría. Mas, pregunto: ¿qué diría San Martín, acerca
del kirchnerismo?, ¿estaría de acuerdo con el peronismo fascista? En fin, que cada quien saque sus propias
conclusiones.
miércoles, 3 de octubre de 2012
El socialcristiano Rafael Correa.
Prácticamente
desde el comienzo mismo del Gobierno de la Involución Ciudadana de Rafael
Correa se inició un enfrentamiento verbal en el mercado político ecuatoriano,
definitivamente con muchos matices ignaros y violentos. Por un lado, la oposición política, los editorialistas de
la prensa conservadora y los seguidores tanto de la tendencia conservadora,
como del populismo no correísta; por otro, los incondicionales representantes
del socialismo bolivariano capítulo Ecuador, los miembros del Partido Socialista
Ecuatoriano, y en general, todos los incondicionales seguidores de Rafael Correa.
En este
círculo vicioso de dimes y diretes, en los que ocasionalmente comadres y
compadres se dicen las verdades ora socialistas bolivarianos, ora conservadores
fascistas, ora populistas tránsfugas, se ha presentado un fenómeno poco
afortunado que denuncia una realidad poco elegante de la sociedad política
ecuatoriana. Si bien es cierto que las declaraciones y acciones ambiguas y
contradictorias de Correa y su socialismo bolivariano, respecto de su identidad
política, en algo han colaborado para
crear cierto ambiente de incertidumbre, no es menos cierto que si se analiza
objetiva e imparcialmente los folclorismos, las actitudes y conductas del
locuaz líder del socialismo del siglo XXI se lo puede definir ideológica y políticamente
dentro de un intervalo de confianza bastante razonable.
Si se ha
tenido tiempo para revisar las opiniones de los editorialistas de la prensa “correana”
y “no correana”, de los declarados enemigos de Rafael Correa y los
incondicionales aduladores del presidente ecuatoriano se puede observar una irresponsable liviandad al momento de
calificar ideológicamente a Correa; es así que mientras sus seguidores, aduladores
y alcahuetes lo etiquetan de “socialista”, sus detractores, algunos ciertamente
por desconocimiento, y otros por odio lo señalan como ora socialista, ora
comunista, y casi inmediatamente como: fascista y nazi o nacionalsocialista. He
ahí la notoria contradicción.
Ciertamente
que una cosa es el sarcasmo inteligente o el libelo creativo e ingenioso, a
través de la cual se puede denunciar las notorias contradicciones de ciertos
curuchupas que se disfrazan de guevaristas por interés abyecto; y otra cosa muy
diferente es prorrumpir en una marea licenciosa de calificativos simplemente
por pretender causar daño o por seguir el sendero de la manada a la que se
pertenece.
Fundamentalmente
por historia, por doctrina, y por praxis, conocemos que el Socialismo y/o
Comunismo son encarnizados enemigos del Conservadurismo aristocrático o mercantilista,
y por ende, todas las formas de Fascismo. Por lo mismo, no se puede ser
socialista y fascista, como tampoco se puede ser comunista y al mismo tiempo ultraconservador.
Si bien es cierto que Socialismo y Fascismo se parecen en muchos aspectos,
fundamentalmente negativos, no es menos cierto que, ambas corrientes guardan
diferencias irreconciliables. Históricamente, partidarios de ambas doctrinas se
han enfrentado en guerras fratricidas, en las que se han cometido terribles
genocidios y crueles masacres. No hay que olvidar el odio sanguinario que se
guardaban el franquismo fascista y los segmentos socialistas y comunistas de la
República, durante la guerra civil española; ah, y el apoyo militar que Adolfo
Hitler le dio al generalísimo Franco, con el holocausto de Guernica. Por lo
mismo, demonizar a un personaje político tachándolo al mismo de “socialista,
fascista, comunista y nazi”, demuestran ignorancia y en algunos casos detestable
maldad.
Si ustedes
comparan objetivamente el socialismo bolivariano original es decir, el de Hugo
Chávez, con el socialismo bolivariano versión Ecuador, encontrarán muchas
diferencias, eso se debe no tanto a la realidad de cada pueblo, sino, a las
creencias y convicciones de los respectivos caudillos de ambas naciones.
Mientras Chávez ha dado muestras más que suficientes de ser ciertamente un
socialista; Correa, en cambio, ha mostrado muchas pruebas de no serlo.
Rafael Correa por formación, por orígenes, por educación, por ideología y por praxis: no es socialista, ni tampoco comunista. Si bien, él, se proclama a sí mismo como socialista ora del siglo 21, ora bolivariano, lo cierto es que sus actitudes y conductas se encuadran más bien dentro de la doctrina fascista; esto es fácilmente demostrable cuando recordamos que el propio Correa se ha catalogado como un ferviente cristiano versión católico, apostólico y romano, tendencia religiosa, que choca duramente con el dogma socialista de Karl Marx que califica a la Religión como “el opio de los pueblos”. Siendo que la religión católica ocupa un lugar predominante en el sistema fascista, entonces entendemos por qué el odio mutuo entre fascistas y comunistas. Por lo mismo Rafael Correa siendo un tradicional cristiano católico, nunca podría ser un socialista y/o comunista. Sin embargo, existe una doctrina conservadora en la cual, el político y burócrata Correa, encajaría perfectamente; esa tendencia es “el Socialcristianismo”.
Rafael Correa por formación, por orígenes, por educación, por ideología y por praxis: no es socialista, ni tampoco comunista. Si bien, él, se proclama a sí mismo como socialista ora del siglo 21, ora bolivariano, lo cierto es que sus actitudes y conductas se encuadran más bien dentro de la doctrina fascista; esto es fácilmente demostrable cuando recordamos que el propio Correa se ha catalogado como un ferviente cristiano versión católico, apostólico y romano, tendencia religiosa, que choca duramente con el dogma socialista de Karl Marx que califica a la Religión como “el opio de los pueblos”. Siendo que la religión católica ocupa un lugar predominante en el sistema fascista, entonces entendemos por qué el odio mutuo entre fascistas y comunistas. Por lo mismo Rafael Correa siendo un tradicional cristiano católico, nunca podría ser un socialista y/o comunista. Sin embargo, existe una doctrina conservadora en la cual, el político y burócrata Correa, encajaría perfectamente; esa tendencia es “el Socialcristianismo”.
El
Socialcristiano es una corriente ideológica, política y religiosa proveniente
del Conservadurismo. Si bien, pretende mantener distancias del Conservadurismo
mercantilista o aristocrático, al incluir dogmas comunistas o socialistas, mantiene en sus bases
doctrinarias, principios cristianos, católicos, apostólicos y romanos,
conservándolo unido inseparablemente al Conservadurismo tradicional. Por
ejemplo, considera a Jesucristo, un revolucionario socialista, que supuestamente
buscaba la igualdad entre todos; esa concepción, entre otras, dio como
resultado la “Teología de la Liberación” a través de la cual los
socialcristianos pretendían, conjugando doctrina religiosa católica y
principios marxistas, promover “la lucha
de clases”, y enfrentar a la doctrina conservadora tradicional, pero sin
cuestionar los dogmas católicos; lo cual redunda en un galimatías, pues, el
socialismo cuestiona el idealismo religioso y promociona el materialismo
dialéctico. El Socialcristianismo pretende la homogenización de los miembros de
una sociedad en un mundo católico. Si bien cuestiona la avaricia y codicia del
mercantilismo conservador, se somete al dogma absolutista religioso. Metafóricamente,
es el pariente pobre y revolucionario de la familia Conservadora; o el
adolescente malcriado al que no se le dio el juguete ansiado, es decir, es un
conservador de clase económica pobre o media que anhela vivir el estilo de vida
conservador oligarca. ¿Y los pobres? Solamente una excusa para acceder al poder
totalitario.
En Política, la praxis generalmente no
es consecuente con la doctrina, como el caso del Socialcristianismo ecuatoriano.
El Partido Socialcristiano (PSC)
del Ecuador es un ente político de tendencia conservadora inspirado original y
teóricamente en la doctrina social de la Iglesia católica, pero con una agenda
tradicionalista, es decir, el humanismo católico pero dentro de la concepción
“Familia, Propiedad y Tradición”. Fundado por Camilo Ponce Enríquez y
consolidado por León Febres Cordero, sus seguidores profesan y defienden la
economía de mercado y la democracia cristiana. Ahora bien, si notamos la
definición doctrinaria del Socialcristianismo ecuménico con la versión
ecuatoriana, observamos que el PSC ecuatoriano, tiende a identificarse con el
Conservadurismo mercantilista antes que con la doctrina del cristianismo
social. Mientras los líderes del PSC ecuatoriano le dan prioridad al
capitalismo financiero y al mercantilismo; el humanismo socialcristiano
doctrinario promueve el “rol irrenunciable” del Estado a favor de los miembros
de una sociedad, es decir, la preeminencia del burocratismo público, que en
definitiva es lo que actualmente se está dando en el Ecuador con el Socialismo
bolivariano, o del siglo XXI, estilo Correa.
Si consideramos y analizamos lo
mencionado fácilmente podríamos decir que Rafael Correa es más socialcristiano
que los propios miembros del PSC ecuatoriano. A las pruebas me remito, Rafael
Correa, el líder del Gobierno de la Involución Ciudadana, no es, ni socialista,
ni comunista, sino, un fiel y ferviente socialcristiano de pura cepa católica.
Las evidencias están ahí y hablan por sí mismas.
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Socialismo del siglo 21
lunes, 1 de octubre de 2012
La venta de la Bandera; y Gastón Duzac, el argentino "suertudo".
Seguramente, no pocos ecuatorianos desconocen el escándalo de la venta de la bandera. ¿De qué trata ese capítulo bochornoso de la historia ecuatoriana? Resulta que a finales del siglo XIX, por ahí por noviembre de 1894; los patriotas curuchupas de la época cometieron un infame negociado que agredió brutalmente la condición de país soberano del Ecuador y avergonzó a la sociedad ecuatoriana, específicamente al contingente social honorable que conocía lo que es la vergüenza.
Mientras el Ecuador era tiranizado por el opulento clero católico y la mafia oligárquica conservadora a través del Gobierno curuchupa de Luis Cordero Crespo, en otro lugar del mundo Japón se hallaba en guerra con China. Los japoneses estaban interesados en comprar un navío de guerra chileno, pero, Chile tenía un compromiso con China que le obligaba a guardar neutralidad en aquel conflicto y por lo mismo le impedía vender cualquier tipo de pertrecho o material bélico al Japón. Pero, es ahí donde aparecen los voraces mercaderes ecuatorianos; con el visto bueno de Cordero y encabezados por, el obviamente conservador, José María Plácido Caamaño, ex presidente del Ecuador, con un historial vergonzoso en el ejercicio de dicho cargo, y a las fechas del negociado, Gobernador de Guayaquil, aquellos pícaros, aprovechándose de la impunidad que les ofrecía un gobierno conservador corrupto y apelando a su insaciable concupiscencia ofrecieron comedidamente su intermediación a los gobiernos de Chile y Japón, en complicidad con la banca internacional, en el caso expreso la estadounidense J.P. Morgan, que fue la prestamista que alquiló los dineros para la especulación afrentosa; es decir, el Gobierno conservador del Ecuador compraba a Chile, un barco de guerra, el crucero “Esmeralda”, en la suma de 220.000,00 libras esterlinas, y luego ávidamente lo revendía al Japón en 300.000,00 libras esterlinas; es decir, por alquilar la bandera ecuatoriana, que, infamemente irrespetada, ondeaba abochornada en el “Esmeralda”, los codiciosos curuchupas se embolsaron la suma aproximada de 80.000.00 libras, parte de las cuales iría a parar a la usurera banca internacional, la onerosa socia de siempre de las oligarquías conservadoras. Una cifra bastante elevada, incluso para el siglo XXI, no se diga en esos tiempos cuando el oscurantismo conservador con rasgos bestiales de feudalismo imponía su orden inmoral, sanguinario y brutal.
El acto nefando terminó descubriéndose y generó, de acuerdo con escritores no conservadores de la época, varias protestas y rebeliones que serían salvajemente reprimidas por el Gobierno de Cordero con resultados sangrientos. Pero, estas acciones ruines terminaron por costarle el cargo, debiendo los principales beneficiarios del bochornoso negociado huir apuradamente del País, siempre encabezados por el curuchupa Caamaño.
Intentado torpemente lavarse las manos, los principales de la tiranía de Cordero, culparon al embajador y empleados de la embajada de Ecuador en Chile, pretendiendo cargar las responsabilidades a funcionario de segundo nivel, y todo a pesar de las evidencias incuestionables que los culpaban directamente de semejante acto oprobioso. Aquella misma estratagema cobarde e infame sería usada años después, no pocas veces, por los subsiguientes tiranuelos y politicastros, para encubrir sus robos, desfalcos y vilezas.
Está más que demostrado que la corrupción no conoce de límites en el tiempo, más todavía cuando es sembrada permanentemente para ser cosechada por las nuevas generaciones de politicastros y oligarcas. Brinquemos entonces en el tiempo y dejemos atrás el año 1894 cuando tiranizaba Cordero para volver al 2012, épocas del ambiguo socialismo del siglo 21. A la fecha, Gastón Heriberto Duzac, un argentino arribista que aparentemente frecuentaba los círculos de poder del Gobierno de la Involución Ciudadana se ha vuelto, gracias al escandaloso préstamo de $800.000.00 recibido del banco COFIEC, en la incómoda, piedra en el zapato del Régimen de Rafael Correa. Cabe mencionar que COFIEC es un banco que está en manos de la Unidad de Derecho Público dirigido por Pedro Delgado, ente público que reemplazó tácitamente a la tristemente célebre AGD – Agencia de garantía de depósitos – Señalemos también que Delgado es primo de Rafael Correa. Ahora bien, de acuerdo con las pruebas presentadas por quienes destaparon este escandaloso negociado, la cronología de hechos se habría dado de la siguiente manera: El argentino Duzac presenta la solicitud de crédito el viernes 2 de diciembre del 2011; dicha solicitud es aprobada por el departamento de crédito de COFIEC en un tiempo de 5 días, incluidos sábado y domingo. Siguiendo la línea de control interno, el préstamo sube al Directorio, que lo aprueba el 19 de diciembre del 2011, entregándosele de inmediato el dinero al argentino suertudo. Pero, ¿dónde está el relajo? Bueno, uno, de los problemas, pasa porque el gaucho agarró los $800.000.00, se mandó mudar, despreciando las obligaciones que debía cancelar, y ahora los burócratas de COFIEC no saben cómo recuperar aquellos dineros públicos. Y no saben cómo recuperar los dineros porque sospechosamente las garantías que Duzac usó para avalar el préstamo son propiedad del propio Estado ecuatoriano, fruto de la incautación que el Gobierno de Correa realizó hace años a las propiedades de la banca estafadora y prófuga. ¿Te imaginas a un ecuatoriano yendo a la Argentina a solicitar un préstamo en un Banco manejado por la burocracia pública argentina, presentando garantías de empresas del propio Estado argentino, y consiguiéndolo? Difícil, ¿verdad? Tal vez sea imposible en la Argentina pero en el Ecuador del socialismo bolivariano, ese, hecho indescriptiblemente corrupto, se dio sin mayores apremios. Un cristiano extremadamente comprensivo y demasiado crédulo podría argüir que el sistema de control interno de COFIEC no es de los mejores. Pero, no necesariamente es así, los indicios apuntan a que posiblemente hubo una conspiración para cometer los interesadamente llamados “errores” de los “ingenuos” burócratas y directivos, “errores” sin los cuales la estafa-préstamo de Duzac simplemente habría sido imposible de cometer. Cuándo tú vas a un banco público o privado a solicitar un préstamo la burocracia bancaria hace gala de un extremado celo, cuidando que incluso los puntos y las comas estén en el lugar correcto, y ni que hablar de las garantías, sumamente redundantes en comparación con el monto del préstamo. Pues bien aquel celo no se dio con el afortunado Duzac, pues resulta que su solicitud muestra una serie de generalidades ambiguas, estratagemas propias de aquellos tramposos consuetudinarios; a la escandalosa aceptación de garantías de las empresas incautadas por el Estado ecuatoriano; hay que sumarle el uso contrario que Duzac habría dado al dinero prestado, así, mientras el arribista argentino promete que el dinero será usado para financiar gastos de oficina y un proyecto de software informático aparentemente vinculado con el proyecto de “billetera móvil” auspiciado por el Banco Central del Ecuador; en la práctica, Duzac, una vez apropiado del dinero transfiere el crédito a los Estados Unidos y utilizando los servicios de, curiosamente, la banca “J.P. Morgan”, la misma que participó en el ignominioso escándalo de la “venta de la bandera”, compra acciones de la empresa argentina “Scanbuy”, una de las invitadas a participar en la licitación que el Banco Central del Ecuador desarrollará para entregar el multimillonario contrato de la “billetera móvil”. (Dicho movimiento estaría demostrado con la solicitud El 20 de diciembre de 2011 ordena trasferencia a new york dos envíos 380.000 compra acciones .P. Morgan).
Al igual que los patrióticos especuladores de la soberanía ecuatoriana, que al ser descubiertos marcharon rápidamente al destierro voluntario, etiquetándose posiblemente con la mácula de “perseguidos políticos”, así también el adusto patriota argentino Gastón Duzac, no bien hubo clavado sus limadas garras en el dinero de los ecuatorianos estafados por la banca prófuga, abandonó apresuradamente el País, consciente que oportunidades como ésas no siempre se presentan.
La buena reputación internacional que Ecuador consiguió al ofrecerle asilo humanitario al neozelandés Julian Assange, ¡se fue al carajo!, después de la afrentosa estafa perpetrada por el suertudo Gastón Duzac; pues, la imagen que ofrece el Ecuador es la de un País tercermundista, una “Banana Republic del siglo 21”, un paraíso donde cualquier miserable estafador internacional puede venir, lavar el coco a un montón de oficinistas inescrupulosos y volverse millonario de buenas a primeras; un lugar donde todo tiene un precio, solo es cuestión de sentarse a conversar, con funcionarios estatales y burócratas públicos ineptos y corruptos, que siempre se “equivocan” a favor de delincuentes y criminales ecuménicos. Con razón hay patriotas que defienden los intereses corporativos internacionales de la monopólica explotación minera a cielo abierto.
No sé por qué pero tengo la impresión que las condiciones deshonrosas de los políticos y burócratas públicos que en 1894 perpetraron uno de los negociados más vergonzosos que ha sufrido el Ecuador se conservan intactas en sus similares del 2012, sobre todo en aquellos vinculados directa e indirectamente en el tramposo crédito de $800.000.00 al Gastón, el argentino "suertudo".
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