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jueves, 7 de febrero de 2013

Elecciones Ecuador 2013: Encuestas y Partidocracia.




Hace aproximadamente una semana caminando por las veredas de la ciudad, en una esquina, me topé con un pequeño armatoste de varillas retorcidas y despintadas, de ésos que los voceadores de periódicos usan para colocar los diarios corporativos. Entre tales, resaltaba el primer diario oficialista del Ecuador “El Telégrafo”. Y descollaba, porque, en su titular, en enormes letras, se leía una sentencia que más o menos decía, “partido de Rafael Correa, tendrá 95 asambleístas en próximo neo Congreso”. En principio, la cifra me llamó la atención por lo exagerada, pero, casi en enseguida recordé, entre otras cosas, que las alternativas políticas no-correanas, dejan mucho que desear; y que, los ecuatorianos vivimos en el País de los absurdos. De manera que el contingente, de que Correa saqué 95 asambleístas incondicionales, e incluso más, es una posibilidad factible; no descartable, sin duda, dadas las características paupérrimas de la realidad política ecuatoriana. La encuesta la había desarrollado, una empresa vinculada con la tendencia conservadora tradicional, lo que de alguna manera, explicaba el titular tan vanidoso en el medio pro Correa; rasgo folclórico de los progres del fascismo bolivariano, cuando por ejemplo, suelen vociferar, “¡no hay peor ciego que el que no quiere ver!”, cuando le restriegan en los ojos a los ecuatorianos las carreteras repavimentadas y concesionadas; obviamente no lo hacen para referirse a los escandalosos e inocultables actos de corrupción del Gobierno de la Involución Ciudadana, como el caso Duzac, ni tampoco a los dizque nuevos hospitales, universidades, escuelas y colegios, promocionados hasta el cansancio, pero que no aparecen por ningún lado.

Ayer, en la mañana, mientras revisaba información sobre las encuestas políticas, me encontré con una declaración del representante de la encuestadora conservadora, en la que, refiriéndose al uso descaradamente político que diario “El Telégrafo” dio a dichos resultados, a modo de disculpa o justificación, señalaba que tales resultados no representaban la filiación política de los dueños de tal negocio, ni tampoco cifras definitivas. Como es obvio. No cabe duda que la dirección sectaria que los medios incautados al sector de banqueros prófugos luego del fraude de 1998 ha influido definitivamente en la intención del voto, y por ende en las encuestas.

A pesar de que el ambiente se muestra enrarecido y ambiguo, pues las encuestas son meras intenciones y como tales están plagadas de superficialidades y bajas pasiones, sin embargo las diferencias tan concluyentes a favor de Correa parecerían haber establecido un derrotero inevitable, en la forma de un triunfo del Fascismo Bolivariano del siglo 21. Veamos las cifras hasta inicios de febrero del 2013, siempre aclarando que el análisis está basado en encuestas, y por lo tanto tiene una evidente carga subjetiva y relativa que se disipará exclusivamente con los resultados reales y finales. Así: Rafael Correa tendría una intención del voto del orden del 50%; su contendiente inmediato el conservador Guillermo Lasso, entre 18 y 20%; los populistas Lucio Gutiérrez y Álvaro Noboa, el 8 o 15%; el ex correísta Alberto Acosta, el 10%; y con porcentajes que varían  entre 3 y el 1 %  estarían: el pastor evangelista Nelson Zavala, Normy Wright y Mauricio Rodas.

Ahora bien, Wright y Rodas, sabían muy bien que sus pretensiones no tendrían ningún peso; ellos, lanzaron sus candidaturas para crear y organizar una estructura política a nivel nacional con miras a futuras elecciones. El caso de Nelson Zavala, pasa más por la necesidad del partido roldocista de tener candidato propio, una vez que las relaciones tras cortinas con Correa se fueron al infierno, y por las ambiciones del sacerdote protestante. Luego está Alberto Acosta, que ridículamente ha terminado haciendo campaña por el Movimiento Popular Democrático antes que por el sillón de Carondelet; algunos progres del fascismo bolivariano lo llamarían “el candidato chimbador”; Yo creo que, dados los resultados de las encuestas, ni a eso llega. Enseguida, los tres candidatos del Conservadurismo, unos más populistas que otros: Guillermo Lasso, quizá la opción conservadora más fuerte , aunque con su candidatura arruinada desde un principio por sus vínculos palmarios con el Partido Socialcristiano y la Democracia Cristiana, pero fundamentalmente por sus relaciones con los gobiernos de Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. Luego, Álvaro Noboa, cuyas opciones reales culminaron el día que la nueva partidocracia reguló el gasto electoral; no es novedad que la principal fuerza de la candidatura de Álvaro Noboa radica en su capacidad de gastar grandes sumas de dinero en la campaña; si prohíbes ese factor, le quitas cualquier posibilidad verdadera; y después, tenemos a Lucio Gutiérrez, que fiel a su discurso populista y demagógico, no entiende que tuvo su oportunidad y la desperdició; pero que además sufre la persecución de los espectros del pasado que engendró durante su malhadado gobierno.

Si analizamos los antecedentes políticos, así como las condiciones y características de los candidatos Lasso, Gutiérrez y Noboa, que son quienes presentan los mejores niveles en las encuestas, nos daremos cuenta que el supuesto éxito de Correa radica en la ausencia de candidatos, que, teniendo los medios económicos para asumir una campaña política millonaria, tengan al mismo tiempo un historial público limpio. Alguna vez mencioné que la corrupción de 6 años del fascismo bolivariano no era tan visible como los 177 años de inmoralidades del conservadurismo tradicional. Por lo mismo,  la solución a ese dilema radicaba en propiciar a nuevos actores políticos sin antecedentes ignominiosos. Pero, aquello no ha sucedido; de tal manera que los mismos factores que le permitieron a Correa ganar hace seis años nuevamente se han vuelto presentar, solo que esta vez le será más fácil, pues, su posición de poder e influencia, obtenidas en especial gracias a la Constitución de Montecristi, le brindan esas prerrogativas, injustas por demás.
        
Entonces, si la tendencia se mantiene, Correa tendría asegurado el triunfo, ora porque consiguió el 51%, ora porque consiguiendo más del 40%, el candidato siguiente no logró alcanzarlo en menos de 10 puntos porcentuales; escenario no imprevisible, considerando que difícilmente Lasso llegará siquiera al 30%, a diferencia de Correa que posiblemente superará con facilidad el 40%. Salvo que se presente un extraño azaroso.

Pero, ¿Por qué muchos ecuatorianos siguen confiando en Correa? Algunos analistas dirán que Correa ha sabido mover convenientemente las fichas del juego de damas chinas; Yo diría más bien que Correa ha sabido manipular efectivamente al electorado ecuatoriano. Tácitamente Correa le ha planteado a la sociedad ecuatoriana un dilema; “a la derecha tenemos a la partidocracia corrupta de siempre, aquellos que los estafaron con la incautación de sus dineros en 1998; y la izquierda estamos nosotros los socialistas del siglo 21, sus santos redentores”. Y muchos ecuatorianos han creído en esa visión  religiosa, o más bien, en ese cuento chino. Obviamente las campañas de publicidad y propaganda han ayudado y mucho para imponer esa fijación en las mentes de muchos ecuatorianos. Tan claro es el asunto que quítenle ustedes a Correa el tema de la corrupción de la partidocracia conservadora inherente con el tema del fraude financiero de 1998,  y Correa junto con los corifeos de su gobierno se quedarían prácticamente sin discurso.

La realidad política actual, inevitablemente, debe ser analizada considerando las notorias relaciones existentes entre la nueva partidocracia, y su ancestro natural, la decrépita y anquilosada partidocracia conservadora. No es novedad que los cuadros de Alianza País están repletos de ex integrantes de antiguos partidos políticos, es decir, de la vieja partidocracia. Nótese como todos los candidatos de una u otra manera están relacionados directa o indirectamente con el sistema político sectario, mafioso, caudillista y tradicionalista. Absolutamente todos. Esto se debe a que la nueva partidocracia y la vieja partidocracia se pusieron de acuerdo para recrear una forma pintoresca de oligopolio. Con este  sistema, el del fascismo bolivariano del siglo 21, le negaron al ciudadano común la posibilidad de ser candidato. En resumen, el 17 de febrero del 2013 se elige entre la nueva partidocracia y la vieja partidocracia; es decir, en familia.
        
Hay un asunto que en verdad llama la atención, y tiene que ver con la decisión de los dueños del Conservadurismo tradicional ecuatoriano al momento de escoger a sus candidatos. Cuando lo lógico habría sido que designen o promocionen a gente sin pasado político, la partidocracia conservadora hace todo lo contrario, y nominan a personajes con un pasado político oprobioso. Entonces, cómo entiendes a la vieja partidocracia conservadora que ruge contra Correa, cuando ésta, escoge como candidatos a personajes que reúnen muchos de los estigmas que Rafael Correa ha explotado a lo largo de su vida política, y que tanta popularidad le han generado. Cómo lo entiendes; es como si se lo hubiera hecho a propósito; como si hubiera una confabulación para que el fascismo bolivariano se mantenga en el poder; Yo sé, que es una exageración, pero, a veces, pero que digo a veces, generalmente, las decisiones de la popularmente llamada “oposición política” son ininteligibles. Aunque, quién sabe.

En lo que a mí respecta, me importa muy poco pero que muy poco, que Correa gane las elecciones, más todavía considerando, las otras opciones que no son mejores que la alternativa del fascismo bolivariano. Como ya mencioné en alguna otra oportunidad, gane quien gane, el Conservadurismo que puso al mercenario venezolano Juan José Flores como primer presidente ecuatoriano, 183 años después, seguirá gobernando esta falsa isla de paz. Mientras tanto, Yo seguiré anulando mi voto, y rechazando, de esa manera, esta espuria dictadura constitucional.

Sea como sea, la suerte está echada, desde hace mucho tiempo que la tendencia conservadora gobierna, y seguirá haciéndolo, con diferentes nombres y apodos, progres y curuchupas, caretas y ropajes, hasta que el Pueblo Ecuatoriano entienda el concepto de Libertad, y lo acepte en su corazón.  

jueves, 29 de noviembre de 2012

Elecciones Ecuador. Febrero 2013. Escenarios hipotéticos.



Finalmente los ecuatorianos conocemos la lista completa de los candidatos a la Presidencia de la República; patriotas dizque desinteresados, herederos del Moisés bíblico, dispuestos a sacrificar sus oblongos intereses personales, por el bien de la Patria, o eso es lo que generalmente dicen, claro siempre durante la  campaña electoral, porque, ya en el poder, se vira la tortilla; ¿cierto?

Pues sí, el Consejo Nacional Electoral aprobó el rol definitivo. ¿Quiénes son?; por cuestiones de tiempo e importancia nombraré únicamente a los presidenciables, así: Rafael Correa Delgado por “Alianza País”, Álvaro Noboa Pontón por el “Prian.”,  Guillermo Lasso por “Creo.”, Lucio Gutiérrez por “Sociedad Patriótica”, Nelson Zavala por el “Pre”., Norman Wright por “Ruptura de los 25”,  Mauricio Rodas por “Suma”, y Alberto Acosta por la alianza “Movimiento Popular Democrático-Pachakutic”. Sin duda 8 personajes que reúnen si no todas, ¡sí!, las principales características de la connatural idiosincrasia ecuatoriana.

En un video anterior, respecto de este mismo tema, señalaba que no me importaba, quién ganase el premio mayor de la “Lotería electoral ecuatoriana”, entre otras razones por las particularidades bochornosas que engloban el escenario monopólico, ambiguo, amoral y descarado en el que se desarrolla el sainete desvergonzado, y porque los actores políticos y las tendencias siguen siendo exactamente las mismas, es decir, el pasado político ignominioso se ha estancado en un presente idénticamente odioso; he ahí el conservadurismo tradicional, y el típico socialismo, siempre acompañados de una dosis de nacionalismo y populismo. Nada fuera del tópico politiquero. De ahí que, haya decidido que, continuaré recurriendo a la opción digna, justiciera y liberadora que ofrece el Voto Nulo. Sin embargo, en virtud del derecho que tengo a decir lo que pienso sobre el proceso electoral que se viene, he decidido desarrollar un análisis general respecto de los potenciales vencedores de esa ignominiosa lid electoral.

A ver; todos sabemos que el candidato con mayores posibilidades es Rafael Correa. Ya en otro video señalé cuales eran los motivos de aquella popularidad, de manera que no nos detengamos a considerar tal tema; simplemente está claro  que Correa hasta principios de diciembre del 2012 lidera las encuestas. En segundo lugar estaría el banquero Guillermo Lasso. En seguida, tercero, aparecería Lucio Gutiérrez. Peleándose cuarto lugar estarían Álvaro Noboa y Alberto Acosta; sexto, Nelson Zavala; y finalmente, Mauricio Rodas y Norman Wright disputándose el sétimo puesto.

Ahora bien, dejemos de lado las encuestas tramposas y falsas, promocionadas interesadamente por unos y otros candidatos; es manifiesto que, si les preguntamos a los encuestadores de Correa, dirán que éste, tiene preferencias del 70 y 80 %; en tanto que cualquiera de los otros candidatos se jactará de que sus informes pagados lo colocan en un virtual empate técnico con el caudillo de Alianza País. Falacias todas sin duda. Partamos más bien de datos hipotéticos basados en las percepciones que resultan de palpar las intenciones, afectos, y animadversiones que los diferentes candidatos generan en el electorado; eso se consigue básicamente, escuchando la voz de la calle.

En tal virtud, divaguemos y planteemos posibilidades; así, supongamos que, Correa tiene una intención de voto de un 30 y 35 %; Lasso, un 15 a 20 %, lo mismo, Lucio Gutiérrez; Noboa con un 10% al igual que Acosta; Zavala del “Pre.”, con un 3 o 4%; en tanto Rodas y Wright, como es obvio, sin mayores posibilidades, compartiendo un 1%. Los votos blancos 4%, dada la condición de los mismos prorrateémoslos  a los candidatos con mayores opciones. Y finalmente el honroso Voto Nulo que generalmente en el Ecuador abarca un 5 o 7%; al que haremos abstracción, porque quienes adoptan esta opción para rechazar la corrupción del sistema generalmente se ratifican en la misma cualquiera sea la encrucijada electoral planteada; por lo mismo concentrémonos en los oficialmente llamados “votos válidos”. Analicemos las posibilidades sobre este hipotético escenario.
     
Como es bien sabido y si no lo sabían entérense, Rafael Correa ha venido haciendo campaña desde que inició el Gobierno de Alianza País, 6 años atrás. Obviamente su proselitismo se va a incrementar más todavía durante el período de campaña; pero, el problema para Correa radica en que estaría por alcanzar su tope máximo. No hay que olvidar que Correa ha sufrido muchas deserciones y repudios de grupos políticos y movimientos sociales que fueron sus aliados y fortines claves para su triunfo, 6 años atrás. Además está el desgaste político consecuencia de la bravuconería constante de Correa, del fascismo burocrático de su gobierno, y los actos de corrupción de muchos funcionarios gubernamentales que por cierto, han intentado ser maquillados por la prensa afín a Correa y encubiertos por los asambleístas gobiernistas, aspectos ofensivos que no han pasado desapercibidos. Todos estos aspectos negativos han hecho que muchas personas que apoyaban a Correa, ahora, le den la espalda o rechacen al líder del fascismo bolivariano.

Rafael Correa, para ganar en las elecciones de febrero del 2013, necesita conseguir  la mayoría absoluta, es decir el 51 % de los votos; o, alcanzar el 40% del total de votos y superar con 10 puntos al candidato que quede en segundo lugar. Cosa muy difícil, la primera opción, es decir, que Correa llegue siquiera al 50%; porque como ya mencioné, el desgaste sufrido es muy notorio. Aunque tampoco imposible, en cualquier caso le va resultar muy dificultoso. De manera que la posibilidad de una segunda vuelta parece inminente, salvo que se presente algún sospechoso contingente ambiguo.

Ahora bien, el peor escenario que se le puede presentar a la candidatura de Correa es una segunda vuelta electoral. Si Correa no gana en primera vuelta, le será muy complicado conseguir una victoria en la segunda vuelta. Como ya mencioné Correa ha estado en permanente campaña electoral, y, a pesar de ese proselitismo, ha perdido seguidores. Lo cual significa que aunque Correa intensifique su campaña durante Enero,  no logrará niveles de aceptación contundentes. Un indicio que demostraría el temor, recelo o dudas de la candidatura de Correa radica en los videos desarrollados por la Secretaria Nacional de Comunicación y transmitidos por televisión nacional en los que se recuerda el pasado vergonzoso de dos de sus principales rivales; campaña que está prohibida por ley. Pero continuemos. La mayoría de quienes ya no votarán por Correa, posiblemente lo harán ora por Lasso, ora por Gutiérrez, ora por Acosta, ora por otro candidato. Hay que considerar que los rivales de Correa, no han estado haciendo proselitismo directo, por lo mismo, dependiendo de la efectividad de sus campañas, podrían subir 10, 15 puntos o más, ora individualmente, ora en conjunto; con lo cual forzarían una segunda vuelta. Los 15 puntos que los candidatos rivales de Correa necesitan acumular para lograr una segunda vuelta son la misma cantidad de puntos que Correa necesita ansiosamente, pues de conseguirlos, la reelección estaría garantizada.

Como mencioné si Rafael Correa no gana en la primera vuelta; estaría despidiéndose de la presidencia, y más le valdría ir haciendo la reservación del boleto para Bélgica, porque la segunda vuelta se le presentaría color de hormiga. Analicemos. Si Correa no gana en primera vuelta significa que no logró alcanzar el 51 %, o que superando el 40%, no logró la ventaja de más 10 puntos porcentuales, e incluso que ni siquiera alcanzó el 40%. Volvamos a los supuestos planteados, Lasso 20 o 25%, Gutiérrez 15 0 20%, Noboa 10 o 12 %, los tres, candidatos del bando conservador; Acosta o Pachakutic, 10 a 12 %; y el Pre., sin Abdalá Bucaram el 2 o 4%. Abstengámonos de dar nombres, y digamos que el candidato del conservadurismo tradicionalista que llegue a segunda vuelta, será apoyado por los otros candidatos conservadores; tan evidente es este hecho, como que, el electorado de Lasso, Gutiérrez o Noboa no votará, ni votaría por Correa. Entonces sumemos: 22% L+ 15% G+ 10%N= 47% a favor de la tendencia conservadora tradicionalista. Además está el Pre., con su 2 o 4% que posiblemente apoyaría al candidato rival de  Correa, aunque tratándose del Pre., nada está dicho. Entonces tenemos al conservadurismo con un 47% mínimo. Si añades a ese panorama, a Pachakutic, con 10 o 15%, entonces tenemos a un Correa que se quedaría con un  37 o 39 %. Es decir, Pachakutic, que tiene como candidato a Alberto Acosta, de darse una segunda vuelta, podría definir la suerte del futuro presidente ecuatoriano.

Pero, ¿a quién apoyaría Pachakutic? La animadversión que los principales cuadros de Pachakutic sienten por Correa es evidente, pero tampoco se sienten identificados con Lasso, Gutiérrez, o Noboa. Resulta incierto predecir, cuál sería la decisión de Pachakutic, claro, siempre considerando el hipotético escenario. Sin embargo, las persecuciones de que han sido víctimas muchos de los líderes de ese movimiento político durante el gobierno de Correa podrían terminar siendo decisivas. Además, las continuas peleas verbales de Correa con algunos de los líderes indígenas podrían influir en las decisiones finales de aquel grupo. La costumbre de Correa de pelearse con todos y por todo, podría terminar costándole la reelección presidencial.

A ver; Pachakutic, podría apoyar a Correa, pero, también podría votar por el candidato conservador. Pero,  ¿qué es, lo que más le conviene a Pachakutic? ¿Votar por el candidato del conservadurismo tradicionalista, o votar por el candidato del fascismo bolivariano? Claro, también está la posibilidad de no apoyar a ningún candidato, por lo menos no oficialmente. Sin duda, un dilema difícil de prever. Sin embargo, Pachakutic, seguramente, considerará su futuro en la Asamblea. Entonces, ¿qué le es más propicio, Correa, o un presidente nuevo? Rafael Correa se ha mostrado como un político manipulador, maquiavélico, prepotente, y sin duda ese mismo estilo se mantendrá de ser reelegido; aunque, los otros candidatos no se caracterizan por ser modelos confiables y respetables, después de todo representan las mismas viejas tendencias solo que con marcas y denominaciones nuevas.

Está claro que, gane quien gane, Pachakutic, hará oposición al próximo gobierno. Entonces, debería darle lo mismo que gane Correa o gane el otro candidato. Pero, no necesariamente es así. No hay que olvidar que durante su Gobierno, Correa ha conseguido colocar en los niveles directivos de las otras funciones del Estado a personajes que le son incondicionales; esa realidad, seguramente no será soslayada por los líderes del movimiento indígena; es obvio que, si Correa vuelve a ganar, todas aquellas autoridades que se encuentran enquistadas en entes como Contraloría, Fiscalía y Cortes Judiciales, Consejo Electoral, Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, serán ratificadas, pero, si Correa pierde, todos aquellos funcionarios caerán como piezas de dominó, uno tras de otro.  Además hay otro asunto, el discurso de Correa es muy similar al de Pachakutic, pero, opuesto al de los candidatos conservadores; lo cual, en este caso, no significa que sea un punto de unión, más bien todo lo contrario; es mucho más fácil hacer oposición a un gobierno descaradamente conservador, que a un gobierno fascista pintado de socialista y guevarista.

Mas, una cosa está más que patente, al final, si se da un evento como el planteado, serán los intereses de grupo los que terminen imponiéndose, ¿a favor de qué lado?................ ¡quién lo sabe, quién lo sabe!....... El Pueblo que supuestamente elige, ciertamente no. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

¡Qué vergüenza, Alberto Acosta!


Hace aproximadamente un mes, en la mañana, recuerdo, en un noticiero de televisión, el activista político, Alberto Acosta Espinosa, anunció al País su decisión de postularse a la Presidencia de la República, encabezando una coalición, conformada, por varios movimientos políticos: algunos, viejos y conocidos, como el Movimiento Popular Democrático (MPD), Pachakutic, residuos del Partido Socialista Ecuatoriano; y otros, nuevos, en teoría, como “Montecristi Vive”, movimiento político creado por Acosta y sus amigos.

He de señalar que, en principio, luego de escuchar  a Acosta en dicha entrevista, dejando de lado cualquier prudencia, sensatez y razón, decidí emotiva e irreflexivamente considerar seriamente la posibilidad de apoyar la candidatura de Acosta. Hasta tal punto llegaron mis ingenuas intenciones, que, en ese momento, me puse a redactar un post que titulé “Carta Abierta a Alberto Acosta”. Una vez terminado el comentario, lo publiqué en mi blog. En dicha declaración, felicitaba a Acosta por asumir aquella responsabilidad, elucubrando e imaginando que su candidatura podría constituirse en una verdadera alternativa para los ecuatorianos, que, deseando hacer política, no estaban dispuestos a ensuciarse en lodo asqueroso impuesto por el sistema mafioso de los dueños de la política ecuatoriana.  Señalaba que, a pesar de las grandes diferencias ideológicas que nos separan, además de lo contradictorias e incomprensibles de muchas de sus conductas,  así como de las reservas y protestas que Yo tenía y tengo respecto del escenario político, estaba dispuesto a apoyar su candidatura. Señalé lo importante que resultaba que Acosta no se presentase como el candidato “de las izquierdas  plurinacionales”; es decir, como el candidato de la vieja partidocracia socialista o comunista, que había cogobernado con su infame hermanastra la partidocracia conservadora tradicionalista. Lo invité a convocar a todos los ecuatorianos que no habían sido parte del sistema mafioso, a un acuerdo nacional.

No recuerdo si fue el mismo día o el siguiente, pero lo cierto es que, envié, un par de mensajes a la cuenta de twitter de Acosta. Sí, en efecto, a pesar de la opinión negativa que tengo de twitter y dado que no contaba con ninguna otra opción para ponerme en contracto dicho personaje, abrí una cuenta en twitter y envíe un par de comentarios, donde felicitaba su decisión, imaginando que tal, estaba motivada en justos intereses y sanos objetivos; y demás le preguntaba, dónde podía encontrar o contactar con las personas de “Montecristi Vive” en la ciudad de Ibarra.  Adicionalmente Busqué en  la red, y encontré las páginas web de su movimiento, y envié sendos mensajes solicitando información, en especial de las personas que dirigían la campaña, para poder conversar con aquellos. Esperé, cerca de una semana, sin recibir, ninguna respuesta.

Mientras transcurrían los días desde que Acosta había anunciado su candidatura, empecé a darme cuenta del error  que había cometido al haber considerado incluso la sola posibilidad de apoyar la candidatura del burócrata burgués. Si bien es cierto, que, las mediocridades, flexibilidades e incertidumbres que Acosta ha dejado impresas, desde siempre, en su vida pública, así como también el hecho de haber conformado originalmente junto con Rafael Correa, esa cosa informe llamada “socialismo del siglo 21”, e incluso su participación bochornosa en la elaboración de la Constitución de Montecristi, generaban pruebas suficientes y contundentes para rechazar su candidatura, más todavía la calaña de los aliados que lo apoyan, pequé de ingenuo, dándole una vez más, el derecho a la duda. ¡Qué error, el mío! ¡Lo reconozco, fue un gran error! Afortunadamente remediable.

La “duda” fue rápidamente desecha, por las propias declaraciones y aficiones de Alberto Acosta, que, rechazando la posibilidad de convocar a los civiles independientes del Ecuador que justicieramente repudian el sistema mafioso que impera en el Ecuador, prefirió, invitar a los mismos movimientos ambiguos y politicastros con los que antaño había hecho campaña a favor de Alianza País, y cogobernado con el fascista bolivariano Rafael Correa. Tan repugnante es el asunto, que, días después de lanzar su candidatura, Alberto Acosta, humildemente, pedía el apoyo de los forajidos de “Ruptura”; grupo de políticos malagradecidos que apoyaron a Rafael Correa por cerca de 5 años, hasta que se dieron cuenta que no podían llegar más lejos, bajo el yugo servil de los caciques de Alianza País. Pero, los forajidos de “Ruptura”, soslayaron a Acosta y lo despreciaron de la misma manera que lo desecharon cuando el burgués burócrata cayó en desgracia con Rafael Correa y renunció dócilmente a la Presidencia de la Constituyente de Montecristi, abrumado por las presiones de sus “amigos revolucionarios”.

En relación con la candidatura de las “Izquierdas”, Alberto Acosta conjuntamente con Gustavo Larrea, son los representantes oficiales del neo-velasquismo en aquella coalición. ¡Ah carajo, cómo se me olvidó, cómo se escaparon semejantes antecedentes! ¡El velasquismo del siglo 21! Y sin embargo, velasquista y todo, Acosta poco o nada representa en dicha coalición. De hecho, su movimiento, “Montecristi vive”, prácticamente no existe. La estructura básica y decisiva de la coalición la integran el MPD y Pachakutic: ellos mandan y deciden. Una de las actuales representantes indígenas, célebre por sus verbosidades dicharacheras, folclorismos y apetitos desenfrenados, señaló tácitamente que, en esta ocasión no iban a permitir que suceda lo que ocurrió con Rafael Correa, que lo candidatos solo eran meros instrumentos de supuestos planes de gobierno; es decir, meras marionetas de los dueños de los partidos políticos que auspiciaban dicha candidatura; esas declaraciones e imposiciones se corroboran revisando los nombres de los candidatos a asambleístas, donde se pueden constatar que quienes se imponen mayoritariamente son políticos vinculados con Pachakutic y el MPD. Bien dice, el adagio: “¡dime con quién andas y te diré quién eres!”

Debo señalar que, aunque, molesto por la desvergüenza de Acosta, y en parte enojado conmigo mismo por redactar aquel desgraciado post “Carta Abierta  a Alberto Acosta”, basado exclusivamente en subjetividades y emotividades, antes que en la razón y la evidencia, decidí inicialmente dejarlo impreso como un recordatorio punitivo; mas, en vista de que aquel post, manchaba desagradablemente mi bitácora, decidí borrarlo, considerando más que nada la posibilidad de que alguno de mis lectores pudiese considerar, que Yo, apoyase aquella grosera opción.

A veces las personas dejamos que las esperanzas de un futuro mejor, nos deslumbren incautamente. Nos dejamos engañar por espejismos planteados por personajes engañosos y demagogos con reputaciones de hombres honrados. Las evidencias están ahí, pero en una muestra de excesiva generosidad les damos, el derecho a la duda, a quienes en el pasado demostraron demagogia, puerilismo, y ambigüedad. Afortunadamente las personas podemos enmendar, y corregir cualquier error o cándida ignorancia. Después de lo constatado públicamente, he de decir que, en mi opinión: el burócrata Alberto Acosta no es peor que un Rafael Correa, ni mejor que un Abdalá Bucaram. Ciertamente.